Mi tesis doctoral (o por qué las comparaciones son odiosas, sobre todo si eres el Presidente del Gobierno)

Soy Doctor desde hace ya quince años. Tardé unos cinco en presentar mi tesis y defenderla ante un Tribunal de reputados Catedráticos que me otorgaron la máxima calificación. Mi entorno profesional, el académico, está lleno de Doctores que, con un gran esfuerzo, culminaron su primera gran investigación y que, tras años de sacrificio, defendieron con éxito sus trabajos ante tribunales de prestigio. Conocido mi esfuerzo y el de mis colegas para culminar nuestras tesis doctorales, no puedo resistirme a escribir, aunque créanme que lo he evitado durante estos meses, sobre cómo nos sentimos quienes hicimos una tesis, elaborada y defendida bajo los parámetros que exige la probidad académica, al observar el modo en que se doctoró el actual Presidente del Gobierno.

Ficciones no son realidades: la degeneración de la vida y la política en Cataluña

Asomarse de nuevo a la realidad de nuestro país en Cataluña genera sentimientos enfrentados. En mi caso el sentimiento más fuerte es el de estupefacción por observar cómo todavía hay miles, tal vez millones, de personas que siguen instaladas en la ficción del “hacer república”, del “diálogo”, de la “democracia del referéndum”, de la “revolución de las sonrisas”… También, tengo que reconocerlo, esa situación me genera tristeza, pues no puedo remediar cierta desolación por la degeneración de la vida y la política en Cataluña. Ese choque frontal entre ficciones y realidades es demasiado perturbador para ser entendido. Trato de hacerlo, lo prometo, pero para conseguirlo debería superar un “test de las ficciones independentistas” que es tan difícil superar, que ese propósito se torna inmediatamente una misión imposible.

Se confirma, hubo y hay manipulación: el arma clave del independentismo.

Retomamos, después de unos meses. la serie de artículos sobre el separatismo en Cataluña. Los acontecimientos en Cataluña así lo reclaman, pues lejos de apaciguarse los ánimos, observamos que el "procesismo", ahora con otros lemas y protagonistas, es insaciable. Aprovechamos, además, unas declaraciones realizadas por Albert Rivera en TV3, sobre la manipulación de los medios … Sigue leyendo Se confirma, hubo y hay manipulación: el arma clave del independentismo.

Y todavía dicen que no hubo violencia: reflexiones sobre cómo interpretar el delito de rebelión.

La decisión de dejar en libertad bajo fianza al expresidente fugado de Cataluña ha sido, sin lugar a dudas, un gran varapalo para los que confiamos en la justicia. Lo más doloroso, desde luego, es el descrédito que quieren promover de España como Estado democrático y de Derecho. También resulta triste la sensación que se quiere transmitir, y lo están consiguiendo con éxito ante la pasividad comunicativa del Gobierno de España, de que con la calificación de los hechos que hace el auto de procesamiento, se estaría, nada más y nada menos, que determinando la suerte penal de los encausados. Esto es lógicamente falso.

El cinismo o el arma de los independentistas para ocultar su propia cobardía.

En los últimos días se ha observado un incremento del ya tradicional cinismo de los independentistas catalanes. Las acciones judiciales emprendidas (como el recurso de amparo presentado por Oriol Junqueras), las entrevistas o columnas (clandestinas) de los encarcelados en los voceros oficiales del independentismo, las manifestaciones (cada vez menos concurridas) o algún periodista irredento, nos quieren convencer de que algunos siguen en la cárcel por sus ideas.

Y todavía dicen algunos que ser President por internet es posible…

Me sorprendo estos últimos días con comentarios de reputados Catedráticos que parecen admitir como posible que Puigdemont "el fugado" pueda ser investido President. Me temo que hacer ese tipo de afirmaciones sólo puede deberse a una previa factura emitida, a un voluntarismo desviado o a una ingenuidad que roza los sospechoso (o a todos o parte de esos factores juntos).

La crisis económica y el populismo como forma de hacer política (II).

Coincidiendo con la transición desde la estrategia de la catalanización al “procesismo”, tuvo lugar la crisis económica más dura que ha sufrido España, Europa y, probablemente, el mundo. La precariedad económica sufrida durante casi diez años es otro de los detonantes del auge del independentismo, aunque tampoco se puede afirmar que sea la causa determinante en el “procesismo” y el incremento de la masa social favorable a la secesión.

La doble cara de la política nacionalista: sobre la ambivalencia del pragmatismo nacionalista y la determinación en el “procesismo” (I).

En los últimos años se ha recordado el papel decisivo que el nacionalismo ha tenido en la gobernabilidad de España. Ha habido sucesivos llamamientos a recuperar ese nacionalismo responsable que contribuyó a que los Presidentes González, Aznar y Rodríguez Zapatero pudieran formar Gobierno. Sin embargo, la contribución a la gobernabilidad de España no fue nunca impedimento del doble juego del nacionalismo.

Auge y sostenimiento del independentismo en Cataluña. Razones de por qué el fracaso del separatismo no se traduce en una mayor debilidad del movimiento.

¿Por qué en torno a dos millones de personas siguen diciendo querer votar al independentismo en Cataluña después del fiasco de la declaración unilateral de independencia? El número de personas no está claro todavía, sobre todo tras la última encuesta del CIS, pero lo cierto es que un gran número de personas se mantienen impasibles. La respuesta a esta cuestión es compleja.