Ficciones no son realidades: la degeneración de la vida y la política en Cataluña

Asomarse de nuevo a la realidad de nuestro país en Cataluña genera sentimientos enfrentados. En mi caso el sentimiento más fuerte es el de estupefacción por observar cómo todavía hay miles, tal vez millones, de personas que siguen instaladas en la ficción del “hacer república”, del “diálogo”, de la “democracia del referéndum”, de la “revolución de las sonrisas”… También, tengo que reconocerlo, esa situación me genera tristeza, pues no puedo remediar cierta desolación por la degeneración de la vida y la política en Cataluña. Ese choque frontal entre ficciones y realidades es demasiado perturbador para ser entendido. Trato de hacerlo, lo prometo, pero para conseguirlo debería superar un “test de las ficciones independentistas” que es tan difícil superar, que ese propósito se torna inmediatamente una misión imposible.